“…-Casi nunca miro la televisión mural, ni voy a las carreras, ni a los parques de diversiones. Me sobra tiempo para pensar cosas raras. ¿Ha visto esos anuncios de ciento cincuenta metros a la entrada de la ciudad?. ¿Sabe que antes eran de sólo quince metros?. Pero los coches empezaron a pasar tan rápidamente que tuvieron que alargar los anuncios para que no se acabasen demasiado pronto.
-No lo sabía!
-Apuesto a que sé algo más que usted no sabe. Hay rocío en la hierba a la mañana. Montag no pudo recordar si lo sabía y se puso de muy mal humor.
-Y si usted mira bien -la muchacha señaló el cielo con la cabeza-, hay un hombre en la luna.
Montag no miraba la luna desde hacía muchos años. (…)”
“Usted no es como los otros. He visto unos pocos. Cuando hablo, usted me mira.
Cuando dije algo de la luna, usted miró la luna, anoche. Los otros nunca harían eso. Los otros seguirían su camino y me dejarían hablando. O me amenazarían. Nadie tiene tiempo para nadie. Usted es uno de los pocos que me ha hecho caso…”
“…Nadie escucha a nadie. No puedo hablarle a las paredes. Las paredes me gritan. No puedo hablar con mi mujer, ella escucha las paredes. Quiero que alguien oiga lo que tengo que decir. Y quizá, si hablo bastante, adquiera sentido…”
Farenheit 451 - Ray Bradbury (fragmento)