
Una gota de agua: algo muy fácil de encontrar en la Tierra: nuestro planeta posee 28 trillones de trillones de gotas de agua. 28.000.000.000.000.000.000.000.000 para quienes les gusten las cifras en números. ¿Por qué tantas? Es el resultado de la composición del universo.
La mejor estimación astronómica es que más del 90 por ciento de los átomos del universo son de hidrógeno, los más simples de todos. De cada 2000 átomos del universo, unos 1.860 son de hidrógeno, 138 son de helio, los más simples después de los de hidrógeno. Además hay un átomo de oxígeno. Eso nos deja un último átomo que podría ser de cualquiera de los demás elementos conocidos, alrededor de cien. Los átomos de helio son bien huraños. No se combinan entre sí ni con átomos de otros elementos (me hacen acordar a algunas personas). El hidrógeno y el oxígeno se comportan de otra manera. Si la temperatura es razonablemente baja, se combinan formando grupos atómicos, o moléculas –según la denominación. Dos átomos de hidrógeno pueden combinarse entre sí (maracas!) y formar una molécula de hidrógeno, que en estenografía química puede escribirse H2. Dos átomos de hidrógeno también pueden combinarse con un átomo de oxígeno (el famoso menage-acuoso) y formar una molécula de agua: H2O. La materia fría del universo, los polvos y gases que no están cerca de una estrella, se componen pues, principalmente de moléculas de hidrógeno, átomos de helio y moléculas de agua, en ese orden.
Cuando los planetas se forman de materia fría, reúnen en el centro esos átomos relativamente raros que forman materia sólida como los metales y las rocas. Alrededor del centro, se reúnen el hidrógeno, el helio y el agua. Si el planeta es grande y frío, se junta una gran cantidad de esos materiales comunes y se obtiene un mundo gigante como Júpiter. Si el planeta es pequeño o caliente o ambas cosas a la vez, no hay suficiente gravedad para conservar el hidrógeno y el helio, que son ligeros, y el agua, casi igualmente ligera. Entonces el planeta es sólo materia sólida como la Luna y Mercurio. Si el planeta es de tamaño mediano, aún no puede conservar el hidrógeno y el helio, pero puede conservar buena parte del agua, la suficiente para formar un océano. La Tierra es un buen ejemplo.
El océano de la Tierra es la clave de la vida. Las moléculas importantes de tejido orgánico son grandes y complejas, y cada cual contiene miles, aun millones de átomos de una disposición precisa.
No fue hasta hace 400 millones de años, sin embargo, que la vida logró emerger del océano a la tierra, y aún entonces las criaturas sacaron parte del océano en ellas para eso. La corriente sanguínea se parece mucho a la corriente de agua de mar, con materiales disueltos y todo. Las células de nuestro cuerpo, también son acuosas. El cuerpo humano en su totalidad es agua en un 60 por ciento, en las mujeres un poco más, y los órganos más activos son agua hasta en un 80 por ciento. La tierra firme tampoco es del todo seca. Sólo el 30 por ciento de la superficie del planeta es tierra y a su vez contiene agua, gracias a la presencia de un vasto océano que cubre el 70 por ciento de la superficie de la Tierra.

Hay teorías que hacen emerger a todas las criaturas del agua y otras piensan que la vida siempre tiende a ella: pensemos en las ballenas y delfines; son mamíferos, paren a sus crías, sus ancestros eran organismos terrestres pero ellos solo pueden vivir en el agua. El agua, ejerce sobre nosotros una atracción, no hay que olvidar que nos gestamos en ella y es en el único medio en que la presión gravitatoria nos permite flotar. Comparable al volar, nos da esa posibilidad que el volar no nos ofrece. No hay criatura voladora que supere los 25 kilos, mientras que la ballena azul llega a pesar 150 toneladas y su lengua pesa lo que pesa un elefante (díganme si no es linda la comparación) y nada cual bailarina de ballet.
Y finalmente, mirá lo que podés encontrarte en el agua si te animás:

Nota: Los datos técnicos de este post fueron extraídos del Libro de Isaac Asimov El Principio y el Fin.